A finales de la década de 1980 y principios de la de 1990 los economistas pusieron de moda la palabra sinergia, la cual define que la producción de dos partes trabajando en conjunto será mayor que si estas partes lo hicieran trabajando por separado. Por ejemplo, ellos decían que si en un pueblo hubiera dos zapateros y cada uno produce por separado 10 pares de zapatos al mes, si decidieran unir sus habilidades y producir en conjunto deberían elaborar entre 25 y 30 zapatos al mes en lugar de solo 20.

Esto me recuerda que en La Biblia Dios ya nos había hablado de sinergia. Esto lo podemos leer en Eclesiastés 4:9: “Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo”. Podemos aplicar este principio a cualquier tipo de relación interpersonal que tengamos, pero es especialmente efectivo cuando lo aplicamos en el matrimonio. La clave para que este principio traiga los resultados esperados no es que los dos piensen igual, sino que se pongan de acuerdo.

Siempre he dicho que si en un matrimonio los dos piensan igual significa que uno de los dos dejó de pensar. Creo firmemente que si ambos aportan de acuerdo con sus habilidades y destrezas los proyectos se realizarán de mejor manera. A veces las parejas pueden actuar de forma egoísta, pero debemos reconocer que el cónyuge es todo lo que no somos y viceversa, y que aquello que nos hace diferentes es nuestra mayor fortaleza.

El mejor ejemplo de sinergia en un matrimonio lo podemos ver con Adán y Eva. Cuando Adán estaba solo, Dios le confió un huerto; pero cuando le dio esposa y estuvo con Eva les confió toda la tierra. Recuerda que estando solo podrías llegar más rápido, pero juntos llegarán más lejos.

Es importante que ambos puedan sentarse a planificar cada proyecto familiar que quieran realizar y entender que ninguno de los dos es dueño de la verdad absoluta, por lo tanto, la mitad de la verdad la tienes tú y la otra mitad tu cónyuge. Por ejemplo: si quieres color negro y tu pareja quiere color blanco, lo mejor sería crear el mejor gris que nadie haya visto. Por eso mi consejo es que siempre hagas sinergia con tu pareja para ejecutar cualquier proyecto o plan que tengan como matrimonio. Te puedo asegurar que de esa forma llegarás más lejos y mejor.

Definitivamente hacer sinergia con Dios es lo mejor que puedes hacer. Él siempre será tu mejor socio en cualquier proyecto que tengas. Jesús lo dejó muy claro en Juan 15:5: “…Porque separados de mí nada podéis hacer”.

Siempre hemos diche que “Dios tiene la última palabra”, pero personalmente no estoy de acuerdo con esta frase. Dios siempre tiene la primera palabra, lo que pasa es que siempre lo escuchamos de último. Si lo involucramos en todos nuestros proyectos y lo tomamos en cuenta desde el inicio de nuestros planes seguramente nos irá mejor y nos equivocaremos menos.

Cuando haces las cosas solo, seguramente vas a sumar; pero cuando haces sinergia con tu cónyuge, con Dios vas a multiplicar.

David García
Líder en la Red de Matrimonios Jóvenes
Casa de Dios