Es difícil explicar lo que se vive al perder a un compañero de muchos años que dedicó la vida a cuidarte y velar por tu bienestar, incluso cuando él mismo tuvo que atravesar dificultades a causa de una enfermedad. Ramón siempre decía una frase: “No somos perfectos, pero sí felices”. Y se lo decía mucho a parejas a las que aconsejábamos.

Hoy, en su ausencia, esa frase cobra más vida que nunca y me doy cuenta de que sí se puede. Sí se puede ser imperfecto, pero feliz. Sí se puede dar prioridad a la pareja respecto a uno mismo, con todo lo que eso implica. Sí se puede perdonar genuinamente. Sí se puede vivir un día a la vez, apreciarlo y gozarlo a plenitud sin importar las circunstancias que estemos viviendo.

Ramón fue un esposo maravilloso. Lastimosamente fue azotado por una enfermedad, pero aun así me hacía reír, se preocupaba por mí y su meta siempre fue hacerme feliz… Y lo logró. Fueron diecinueve años de construir recuerdos y momentos inolvidables que hoy saltan a mi mente y brillan en mi alma.

No, no éramos perfectos, tuvimos nuestros momentos desagradables. Ambos teníamos defectos y nos equivocamos más de una vez, pero siempre prevaleció el amor y eso nos hizo nos dio felicidad. Durante el proceso decidimos amar, poner a Dios en la ecuación de nuestro matrimonio y morir a nosotros mismos por el bien del otro.

Hoy, en una casa vacía, una cama sin vida y una ausencia que duele, me mantiene en pie saber que fui muy amada, pero también supe amar. Fui perdonada, pero también decidí perdonar. Mis imperfecciones eran pequeñas en comparación a mis virtudes, pero también vi lo mismo en mi pareja.

Hoy sigo aprendiendo de la experiencia con un hombre que dejó una huella imborrable en mi corazón y al que amaré por siempre. Escribo esto como tributo a mi esposo Ramón Mayorga, quien predicaba con su ejemplo e inspiraba con su vida. Él era ese libro abierto que todos podían leer. Era genuino, un hombre bueno.

Deseo que tú, que lees esto, puedas dejar esos recuerdos en el corazón de la persona que amas cuando Dios te llame a Su presencia. Ramón así lo hizo conmigo.

 

Silvia de Mayorga
Líder en la Red de matrimonios jóvenes
Casa de Dios