Todos los días nos despertamos y lo que quisiéramos es que nos sirvieran y no ser nosotros quienes debamos estar sirviendo a otras personas. Como esposas o mujeres hemos sido criadas para poder servir a los demás: esposo, hijos, nietos, etcétera. En algunas personas esto es algo que ya traemos con nosotros, pero ¿realmente lo hacemos porque nos gusta y porque amamos hacerlo?

Piensa en qué haces tú para servir y qué hace tu pareja para servirte. Hay días que ni cuenta te das porque es algo que ya estás acostumbrado a hacer. En este tiempo de pandemia quizá te encuentres con la situación de estar más horas junto a tu pareja cuando antes solo podían estarlo durante las noches o las tardes. Pero ahora quizá te tocó estar las 24 horas y conocer verdaderamente todas las áreas de su vida. Empezaste a convivir y es ahí cuando, si eres mujer, te diste cuenta de que sí: sí somos unas sirvientas.

Pero hoy quiero decirte que no es tan así. Servir es corresponder de lo que tú has sido servida y lo haces con amor, sin importar si es sencillo o no. Te corresponde a ti como a mí decidir cómo queremos ser tratadas; y no quiero decir que sirvas solo para que puedas ser correspondida. Si vas a servir hazlo con amor y por amor, sin reproches. Que lo que te pidan puedas hacerlo con el deseo de hacerlo porque te agrada hacerlo. Pero este mensaje no es solo para ti, mujer.

Hoy también te digo a ti, varón, que veas a tu ayuda idónea, quien también necesita ser servida. Y cuando veas esa parte en ti, también sírvele con agrado y busca la forma de servirle la comida, prepararle un té, etcétera; aunque quizá pueda hacerlo ella misma, pero hazla sentir halagada.

Como cónyuges servimos porque amamos a nuestra pareja y merecemos correspondernos mutuamente. Me gusta servir, pero muchas veces también querré que mi pareja me sirva. La Palabra de Dios nos enseña que el hijo del hombre no vino para ser servido, sino vino para servir; así que quienes estamos en el Señor estamos capacitados para hacerlo.

 

Martha de Vélez
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México
Líder en la Red de Matrimonios jóvenes 
Casa de Dios