Una rutina es un conjunto de hábitos adquiridos de hacer las cosas sin necesidad de reflexión. La rutina en el matrimonio es una actitud lamentablemente muy común, una especie de adormecimiento de la relación conyugal.

La ajetreada vida moderna, el estrés, los compromisos sociales y tantas noticias estimulan nuestro pensamiento y nos hace caer en una rutina de vida. Muchas personas simplemente existen, trabajan, estudian, corren, compran o viajan, pero su vida es una rutina vacía.

La rutina es una manera tediosa y vacía de vivir y tiene mucho que ver con el egoísmo. Cada uno se concentra en sus propias actividades y descuida la actividad más importante de la vida: relacionarse bien con su familia. No toman en cuenta la opinión o el interés del otro en algún asunto específico.

La rutina hace que te olvides de los detalles que mantienen viva una relación. Por ejemplo, nos olvidamos de prepararle un desayuno especial a nuestro cónyuge de vez en cuando. Nos olvidamos de decirle a nuestro cuánto le amamos y cuán importante es para nosotros. Los hombres nos olvidamos de traerle unas flores a nuestra esposa o darle alguna muestra de afecto. Las mujeres se olvidan de acariciar a su esposo.

Una de las áreas más afectadas por la rutina es el área sexual. Cuando la rutina llega se lesionan las emociones del matrimonio y la pareja tiende a separarse emocionalmente. Proverbios 5:18-19 dice: ¡Sea bendito tu manantial y alégrate con la mujer de tu juventud, cierva amada, graciosa gacela! Que sus caricias te satisfagan en todo tiempo y en su amor recréate siempre.

1 Corintios 7:5 dice: No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración. Luego volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.

Para vencer la rutina deben tomarse decisiones radicales que los saquen de ese aburrido medio de vida. Una de nuestras primeras sugerencias es que tomen una noche a la semana y la convivan exclusivamente en pareja. Procuren que para esa noche les cuiden a los niños y ustedes puedan salir a cenar, caminar por un parque, compartir horas en la noche solamente para ambos. Debe ser planificada con detalles, sorpresas bonitas y fines románticos.

Que los hombres vuelvan a ser románticos con su esposa y tengan detalles con ella, exactamente como cuando la conquistaron. Que las mujeres se pongan lindas y se arreglen para su esposo. Prepárenle esa comida que a él le gusta. Ambos, procuren acciones de cariño a favor del otro para incentivar la llama del amor y vencer la rutina.

Vencer la rutina trae muchos beneficios al matrimonio y la familia. Traerá gozo a la relación, estimulará el buen trato, mantiene la llama de la pasión viva, trae mejor salud al cuerpo.

Si tu matrimonio sufre de rutina, habla con tu cónyuge hoy mismo y decidan tomar decisiones de cambio para volver a poner la relación en un plano de gozo y alegría.

Tu matrimonio y tu familia son el tesoro más valioso que Dios les ha dado. ¡Cuídenlo!

Por Ramón Mayorga