Estas son líneas más poéticas que otra cosa…

Este es un recordatorio de que el único que tiene el poder de dar vida y quitarla es Dios (Job 33:4). Dios nos dio un inicio y también planificó el número de días u horas que estaríamos acá en la Tierra. ¡Solo Dios puede darnos a nuestros hijos! Vienen de Su mano y de Su perfecto propósito para nuestra vida.

Los hijos son mensajes del cielo. Tienen un significado para sus papás: nos transforman e incluso nos sanan. Algunas veces pensamos que nosotros estamos para ellos, pero en esencia son ellos los que nos traen un mensaje, un proceso y una transformación a nuestras vidas.

Si aún no los tienes, pero los deseas, desde ya te están cambiando la vida mientras llega el día de tenerlos en tus brazos. Incluso, “los hijos del cielo”, aquellos que vinieron por corto tiempo y han regresado al Padre, cumplieron con darte un mensaje.

Los hijos que nos acompañan por un breve tiempo nos hacen ver todo de diferente forma. No solo con dolor, sufrimiento y sueños frustrados. Si a veces lo has sentido así, debes abrir el regalo, quitarle la tapa, quitarle el papel y ver lo que hay adentro porque no es un mensaje negativo, sino un mensaje que traerá transformación en tu vida. Algo que te diga “¡Tú puedes!”, “Te di un hijo especial y único”, “Me quedé con este hijo tuyo, pero para darle la oportunidad a otro hijo más” “¡Te haré más fuerte!”, “Te mando felicidad…”

Toma un tiempo para dar gracias por tus hijos, los tengas o no, y medita qué área de tu vida está siendo confrontada y transformada a través de ellos. Luego, dale gracias a Dios porque esos hijos son un mensaje directo del cielo.

¿Te imaginas lo que harán los nietos en tu vida? ¡Qué bendición tener regalos que son personas! ¡Qué regalo tener una familia que es un mensaje del cielo! ¡Descubre el mensaje!

Flor Cruz de Franco
Empresaria
Líder en la Red de Jóvenes de Casa de Dios