El amor es el motor que nos impulsa a tomar la decisión de casarnos y formar una familia. En un inicio el amor es inmaduro, pero con el tiempo la pareja madura en el amor.

Una referencia de amor maduro la encontramos 1 Corintios 13, y quiero citar el verso 5: “el amor no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor”. El amor no es egoísta y de eso se trata amar: de darnos a nuestro esposo o esposa.

Cuando Steve y yo iniciamos nuestra relación, recuerdo que él me comentó lo mucho que le gustaban los carros. Yo era un poco ignorante en ese tema, al punto que ni idea tenía de la marca o características del carro que él manejaba. El día de mi cumpleaños 18 recuerdo que me llamó temprano para decirme que me tenía una sorpresa, y yo, súper emocionada y a la expectativa de qué me tenía preparado. Pasó a traerme a mi casa y nos fuimos al puerto (en ese entonces nos acompañó mi mamá y mi suegra). No imaginaba la gran sorpresa: ¡carreras de carros! :O Eran mis 18, mi cumpleaños, ¡y yo estaba en un autódromo viendo carros! Él no tenía malas intenciones, pero en su amor inmaduro asumió que a mí me encantaría lo que a él le gustaba tanto, aun en mi cumpleaños. Al final del día hablamos sobre esto y él comprendió que cuando amas no buscas lo tuyo, y que hay tiempo y ocasión para todo. No significa que no participe de los gustos del otro y que la pareja solo haga lo que yo quiero, pues sería egoísmo también. Se trata de ceder, de sabernos escuchar, de compartir tanto mis gustos como los suyos, de estar dispuestos a ofrecer y no solo esperar a recibir.

El amor en el matrimonio no debe ser egoísta. El egoísmo se centra en uno mismo y no en la otra persona. El egoísmo dice quiero, dame, necesito y no ¿qué quieres?, te doy o ¿qué necesitas? Un matrimonio maduro sabe amar y vivir libre de egoísmo.

Mi invitación para los matrimonios o futuros matrimonios es que practiquen este principio del amor (buscar lo suyo). Tomen tiempo para escuchar a su esposo o esposa, practiquen el servicio del uno para el otro, gócense cuando a uno de los dos le vaya bien en algo, inclúyanse en sus proyectos, vivan para

darse amor en todo momento y sorpréndanse. No importan los años de matrimonio: hagan que cada día sea mejor.

Por Ingrid de Morales
Pastora de red Prejuveniles de Casa de Dios