Mucho se ha hablado a favor de María, madre de Jesús. De sus virtudes de entrega, obediencia y humildad. Definitivamente, el Padre no elegiría a cualquier mujer para ser la madre de Su Hijo. Pero poco se ha hablado de José, padre terrenal de Jesús, quien tuvo a su cargo cuidar y formar como padre al Hijo de Dios y, al mismo tiempo, cuidar y proveer a María, la madre de Jesús. ¿Habría de elegir el Padre Celestial a un hombre menos virtuoso para tal misión? Me es imposible pensar en algo diferente. José tendría que haber sido un varón conforme al corazón de Dios. Veamos qué características dice la Biblia que tenía José como esposo de María y como padre de Jesús.

1. Respetuoso de la ley de Dios más que de la ley del mundo. Estaba desposado con María y aún no la había conocido. Esto literalmente significa que se había casado con ella, pero aún no habían tenido relaciones sexuales, lo que denota un hombre respetuoso de la ley y de la moral. Es por esto que al descubrir que estaba embarazada pensó en dejarla, pues sabía con certeza que no era su hijo.

Contrasta este comportamiento con el que observamos hoy, en donde tendemos a acomodarnos a las prácticas modernas y asumir que está bien tener relaciones sexuales antes del matrimonio: como todos lo hacen, como es la moda, como los tiempos cambian… Pero la Palabra de Dios no cambia y nosotros debemos mantenernos fieles a la palabra sin importar qué haga el mundo.

2. Era un hombre justo y no vengativo. Y su justicia se manifestó en que, al concluir que su esposa había “pecado”, no pensó en denunciarla o acusarla, sino en dejarla en secreto, de tal manera que nadie supiera que no era su hijo. Al final, sin duda José también era pecador. ¡Todos hemos pecado y por eso todos necesitamos a un Salvador!

Pero no puedo dejar de resaltar el hecho de que no era cualquier pecado el que estaba perdonando. En la mente de José, su esposa, recién casada, ¡le había sido infiel sexualmente! José tenía tal corazón que a pesar de ser la peor ofensa que se me ocurre que un hombre puede recibir, aun así pensó en no hacerle daño, dejándola en secreto para que no pagara las consecuencias ante la sociedad. Sin duda puedo ver el corazón del Padre reflejado en el perdón de José hacia María, mientras se le revelaba el hecho de que ella no había pecado.

Contrasta esta reacción con nuestra forma de tratar los errores de nuestras esposas, del tamaño que sean. En lugar de distanciarnos, cobrarlos o reclamarlos, el camino a seguir es el de perdonar y pasar por alto. Si queremos reflejar el corazón de Dios, perdonar es el único camino.

3. Con corazón abierto al cambio. Esto parece poca cosa, pero no lo es. Estoy seguro de que nunca estuvo en los planes de José adoptar a un hijo, menos recién casado. Qué cosa más

distante en la mente de un recién casado que encargarse de un bebé ajeno, y en especial, prestando el vientre de su esposa. Pero José abrió su corazón y su familia para recibir al bebé inesperado. ¡Cuán sanador puede ser esto para muchos hoy! Jesús mismo fue un bebé no esperado por sus padres. Sin embargo, el corazón de José estaba dispuesto a cumplir con el rol de hombre, aun cuando no fuera a su manera y conforme a sus planes.

Contrasta este comportamiento con el que exhibimos cuando las cosas no se hacen en nuestro tiempo, o a nuestra manera, o por nuestra iniciativa. La voluntad de Dios se manifestó en la casa de José, que estaba dispuesto a ceder su lugar con tal de dárselo a Dios. ¡Cuánto más se manifestaría la voluntad de Dios si hiciéramos lo que nos toca en lugar de renegar o dejar nuestro puesto! ¿Te han salido mal algunos planes? ¿Alguien te ha fallado en la vida? ¿No se han cumplido algunas expectativas? ¡Pues no dejes tu lugar! Más bien cree que es la obediencia a Dios y no el apego a nuestros planes lo que da fruto.

4. Enseñaba a su hijo oficios y tradiciones. José no solo enseñó un oficio a Jesús. Mateo 13:55 dice que Jesús era hijo del carpintero; y Marcos 6:3 dice que también era reconocido como tal. José heredó un oficio a su hijo, le dio cómo valerse para cuando él no estuviera. ¿Cuánto tiempo habrá dedicado a esto?

Pero José no solo enseñó un oficio, sino que formó tradiciones. Por eso Jesús fue circuncidado al octavo día y por eso iban sus padres todos los años a Jerusalén en la fiesta de la pascua (Lucas 2:41). Tradición es una palabra que ha caído en descrédito en nuestros tiempos, pero ¿qué tal formarle a nuestros hijos la tradición de ir a la iglesia? ¿O que tal modelarles la disciplina de leer la Biblia o de orar? ¿Qué tal formar en nuestros hijos el compromiso de servir a Dios, no importa qué? Esto no se forma de la noche a la mañana. Se forma con años de fidelidad, disciplina y compromiso. Requiere tiempo, dedicación y carácter para que nuestros hijos aprendan esto de nosotros.

Contrasta esto con el hecho de que en muchos hogares son las mujeres las que empujan a los hijos a buscar de Dios, o las que mueven a la familia para ir a la iglesia. No basta con proveer económicamente a nuestros hijos. Como padres debemos nutrirlos de buenas tradiciones y de buen ejemplo. Que nos vean orar, ir a la iglesia, servir y apegarnos a la Palabra de Dios.

5. Tenía la dirección de Dios para su familia. En tres ocasiones José recibió revelación de Dios para tomar decisiones con su familia.

a. Para resolver un problema terrible de acuerdo con la voluntad de Dios (Mateo 1:20). Fue con la revelación de Dios que José entendió que María no le había sido infiel, sino que estaba cumpliendo la voluntad de Dios. No importa cuánta inteligencia, experiencia o estudios tengamos, hay situaciones de las que

saldremos solo si tenemos la revelación de Dios para nuestra familia. Ser hombres de oración y con el oído atento al Espíritu Santo permitirá que llevemos a nuestra familia a salvo cuando crucemos momentos difíciles.

b. Para salvar a su familia de un peligro futuro (Mateo 2:13). José fue advertido del peligro de Herodes el rey y huyó a Egipto para salvar a su familia. Tener la guía de Dios para nuestra familia nos da la seguridad que ningún dinero puede comprar. Él acampa alrededor de los que le temen.

c. Para regresar a su familia a donde cumplirían la voluntad de Dios. (Mateo 2:19-23) José no solo guio a su familia a salvo de Herodes, sino que la regresó al lugar donde habrían de cumplir la voluntad de Dios. Por esta revelación habitaron en Nazaret y no en Judea. A nuestros hijos no debemos darles solo estudios y herencia, sino también encaminarlos a cumplir la voluntad de Dios.

Podríamos explorar muchas más aristas de la vida de José, pero si cumpliéramos estas cinco características, nuestros hijos y esposas ganarían padres conforme a la voluntad de Dios. ¿En cuántas de estas tenemos que crecer y transformarnos?

Por Edgar Lara
Empresario y Líder en Red Link de Casa de Dios