Existen muchos ingredientes que pueden ayudar a que tu matrimonio permanezca en el tiempo: la comunicación, los acuerdos, el respeto y el amor, entre otros, pero hoy quiero hablarte sobre uno que quizá no sea tan reconocido en el matrimonio, pero tiene un gran peso: la flexibilidad.

Primero, para poder aplicarla, definamos qué es. La definición de la lengua española dice: “Que se adapta con facilidad a la opinión, a la voluntad, o actitud de otros”. En ocasiones no nos gusta ceder ante nuestra pareja ya que esto puede ponernos en un estado de vulnerabilidad o debilidad y, como seres humanos, esto puede ser incómodo o difícil.

La flexibilidad puede traer muchas ventajas para tu matrimonio ya que te permite hacer acuerdos con tu pareja acerca de cómo hacer las cosas. No todo puede ser como a él le gusta, ni todo a la forma que ella quiera. Estos acuerdos hacen que tu matrimonio se vuelva sólido porque expresan amor; es decir, “te amo y acepto la forma en que quieres hacer las cosas, pero también cede a mi punto de vista”.

En 1 Corintios 7:4-6 (PDT) dice: “La mujer no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino su esposo. Asimismo, el esposo no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino su esposa. No se nieguen a entregarse el uno al otro, a menos que se pongan de acuerdo para no tener relaciones sexuales por un tiempo y dedicarse a la oración. Pero después únanse de nuevo para que Satanás no pueda tentarlos en caso de que ustedes no puedan contener el deseo sexual. Esto que les digo es una concesión, no una orden”. La misma Biblia nos permite ponernos de acuerdo como matrimonio con el propósito de que ambos lleguemos a consensuar la forma en que vamos a vivir. Incluso hace énfasis en la intimidad para que en toda área estemos en común acuerdo.

No dejes que tu matrimonio sea gobernado por consejos de aquellos que no tienen un matrimonio fructífero o relaciones sólidas, ya que solamente desean sembrar en tu mente ideas que pueden llevarte por una ruta incorrecta o hasta perder el propósito en ti, en tu pareja y hasta en tu relación. Recordemos que Dios creó el matrimonio para que fuera un equipo, para caminar juntos en común acuerdo con el fin de multiplicarse y llegar al final de los días con la persona a la que le juraste amor delante de Dios.

En 1 Corintios 13 expresa la forma más pura que existe de amar, por lo que hoy te animo a que con tu pareja tengas un tiempo y hagan acuerdos basados en la Palabra de Dios: acuerdos benignos, sin envidia, no jactanciosos, no buscando únicamente lo propio, sin rencor ni injusticia, sino siempre con la verdad y creyendo que su mejor temporada está por comenzar. Estoy segura de que Dios va a orientarlos para que juntos sean mejores.

Andrea Barillas de García
Líder en la red de Jóvenes de Casa de Dios.