Recientemente estaba leyendo acerca de la crianza de caballos de carreras y me pareció interesante conocer que estos animales llevan en su sangre la casta de campeones: hay generaciones enteras de campeones en su linaje. Quizá por fuera se vean muy similares a los demás caballos, pero lo que valen va más allá de su apariencia externa. Su verdadero valor lo llevan en la sangre y de ahí la famosa frase “pura sangre”.

Estos caballos son criados con un solo propósito: ganar y estar en el “círculo de ganadores”. Cada vez que van a competir y salen de la manga tienen una sola cosa en mente, y es cruzar la meta. Para ellos no importa la posición en la que lleguen, simplemente deben terminar la carrera.

Esto me hizo pensar que nosotros somos de un linaje escogido que lleva por dentro la casta de campeones. Fuimos creados para ser más que vencedores. Dios ya nos puso dentro del “círculo de ganadores” (1 Pedro 2:9). ¿Sabías que cada vez que alcanzamos nuestras metas de familia, profesionales y espirituales implícitamente algunas de nuestras necesidades son suplidas?

¿Cuántos han tenido sueños, proyectos o metas tuviste alguna vez? ¿Cuántos de esos sueños has realizado? Cuantos has dejado sin terminar?

Te quiero compartir doce pasos muy sencillos pero que harán una gran diferencia a la hora de emprender algo y así alcanzar tus metas en cualquier área de tu vida.

  1. «Pon tu vida y tus planes en Sus manos, confía plenamente en El, y El actuará en tu favor «. (Salmos 37:5, TLA).
  2. No comiences algo si no estás dispuesto a esforzarte para terminarlo. Es una regla muy simple: termina lo que comienzas.
  3. Escribe tus metas. Enfócate en las que sabes que puedes cumplir en doce meses.
  4. Escribe un plan para cada meta y ponte objetivos claros y medibles. Recuerda que por cada objetivo que logres estarás más cerca de alcanzar el siguiente.
  5. Cada vez que falles, ¡inténtalo una vez más! Si te rindes nunca sabrás qué tan cerca estabas de lograrlo.
  6. La diferencia entre alcanzar el éxito una vez y continuar siendo exitoso es la perseverancia.
  7. La riqueza no es una meta. Usualmente es la consecuencia de haber alcanzado una de ellas.
  8. Busca alcanzar las metas por las razones correctas.
  9. Cuando algo te apasiona el desánimo ni se asoma.
  10. Alcanzar una meta no es el final, sino el comienzo de la siguiente.
  11. Los sueños no aceptan excusas y no se alcanzan con dinero, sino con fe.
  12. Incluso en el diccionario éxito va después de esfuerzo.

Es posible que muchas veces hayas dicho: “Pero el año pasado también lo intenté y no funcionó… llevo planificando este proyecto desde hace muchos años y cada vez que lo intento las cosas no me salen bien… seguramente no nací para triunfar…” En Lucas 5:1-11 Jesús le dijo a Pedro que volviera a lanzar las redes al mar y el pescador le dijo que ya había intentado toda la noche y que no había tenido éxito, pero Jesús le dijo: “Inténtalo una vez más”. Puede que estés a un intento de lograr la pesca milagrosa y sobrenatural que estas esperando. Recuerda que Dios es el más interesado en que Sus hijos cumplan sus sueños.

Por David García
dgarcia@ciemcasadedios.org