Vivimos en un mundo lleno de estrés, horarios apretados, citas, llamadas importantes y responsabilidades agobiantes. Todo esto puede ser el argumento que usamos para no disfrutar de nuestro cónyuge y de nuestra familia.

Hoy quiero quitarte un peso de encima (si esto te hiciera sentir culpable) y también darte opciones para poder disfrutarse. Sí, es verdad: estamos muy ocupados resolviendo conflictos y tratando de buscar el sustento para la familia todos los días, pero todo esto puede hacerte sentir culpable por no poder estar en momentos importantes con tu familia. Es en vano esforzarse tanto y trabajar mucho, madrugar y desvelarse si al final pierdes a tu familia.

En mi familia tenemos un principio y es este: calidad en vez de cantidad. Muchas familias pueden estar juntas todo el día, pero desconectadas y sin disfrutarse; y esto es ineficaz para fortalecer nuestras relaciones.

Cuando te dije que quería quitarte un peso de encima me refería a que como adultos nos culpamos por no poder estar el tiempo que queremos con nuestra familia y esta culpa nos aleja aún más de nuestros seres queridos; pero si vamos a la vida real los compromisos que tenemos —laborales e incluso sociales— nos absorben tiempo. Practicar el principio de “calidad versus cantidad” te llevará a pasar momentos inolvidables que marquen para bien a tu familia; momentos que se queden grabados en sus corazones.

¿Qué son tiempos de calidad? Breves momentos dedicados exclusivamente a cada uno de los miembros tu familia:  sin celular, sin llamadas, viéndose a la cara, platicando, escuchando atentamente y en general estar presentes, demostrándoles que ellos son lo más importante.

Cada familia tiene una rutina diferente. Para algunas personas estos tiempos de calidad podrían ser cenar juntos y platicar sobre el día de cada uno; para otros podría ser desayunar por las mañanas o comenzar el día orando juntos. Otros, en cambio, podrían planear una salida al mes al cine, al parque, a patinar, andar en bicicleta, nadar, trotar etc. Otros podrían planear un viaje al año, una escapada de fin de semana o lo que se adapte mejor al presupuesto familiar. Al final, no solo se trata de salir, sino de pasar tiempo de calidad juntos, disfrutándose, conociéndose, escuchándose, sintiéndose presentes.

Lo más importante que tú y tu cónyuge pueden hacer por su familia es pasar momentos de calidad juntos. Para todo hay tiempo: deja de culparte por no tener tiempo suficiente. Tú, que me lees, da el primer paso y crea un ritual familiar que sea inolvidable para todos.

Joyce de Pérez
Pastora Centro Amistad
Villahermosa, Tabasco, México.