Lo muerto vivirá

Desde pequeña crecí rodeada de flores; mi mamá les hablaba, las abonaba y las cuidaba, pero no fue un gusto que yo heredé. Lo que sí aprendí es que, para que crecieran sanas y bonitas, se les debía de dar el cuidado a cada una según su especie.

Hace un tiempo fuimos a una boda y me llamó la atención que había muchas orquídeas en macetas. Me pareció extraño, pero luego entendí; eran los regalos que los novios tenían para cada invitado. Como lo mencioné al inicio, las flores y yo no llevamos una buena relación. Por lo cual, a la hora de despedirme, traté de irme sin que la novia notara que no llevaba la orquídea. Pero el intento fue fallido, se dio cuenta y me llamó para que me la llevara.   Me puse a investigar un poco sobre el cuidado de esta especie y, sintiéndome ya lista, la regué, pero le puse demasiada agua y la ahogué. Luego la dejé sin agua como por 3 semanas.  Para hacerte corta la historia, la orquídea murió por deshidratación.

En una reunión de líderes me la llevé para ponerla como ejemplo de mi prédica. Al final, una mujer se me acerca y me dijo que se la diera, que ella iba a ver si la podía rescatar, ya que yo la iba a tirar. Al cabo de 10 meses me llama y me devuelve la orquídea. Pero me cuenta que algo fuera de lo común pasó con ella; a raíz de los cuidados, la planta en vez de reproducirse sacó una nueva planta, lo cual casi nunca pasa. Es decir, lo que estaba muerto le dio vida a algo nuevo.

¿Por qué te cuento esta historia? Porque en nuestra vida hay cosas que ya damos por muertas, como por ejemplo nuestro matrimonio.  Con el pasar de los años, la relación se va viendo afectada; muchas veces no es algo inmediato, es una larga cadena de situaciones que llevan lentamente hacia el final. Las parejas dejan de tomarse de la mano en público, olvidan salir juntos de noche, se dejan a un lado los detalles que los enamoraron al inicio. También se da lugar a las faltas de respeto, a la falta de atención y, poco a poco, eso lleva a muchos matrimonios a tomar la decisión de poner punto final al compromiso.

Tú, que me lees, puede ser que ya hayas dado por muerta tu relación, así como lo hice yo con mi orquídea, pero déjame decirte que hay alguien que puede darle vida a lo muerto. Él es Dios…  En Job 14:7-9 RV dice: Porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza; retoñará aún, y sus renuevos no faltarán. Si se envejeciere en la tierra su raíz, Y su tronco fuere muerto en el polvo, al percibir el agua, reverdecerá, y hará copa como planta nueva.

Deja que Dios riegue tu matrimonio con su amor, perdona, busca ayuda. Yo decidí amar a las plantas, y hoy en día les doy los cuidados necesarios para verlas crecer bien. Yo te invito a tomar la decisión de darle una oportunidad a tu relación, ya que en las manos de Dios, lo muerto volverá a vivir.

Por Vanessa de Benecke