La pérdida de amor en el matrimonio puede suceder por diversas causas: invertir demasiado tiempo en nuestras ocupaciones, la atención diaria hacia nuestros hijos —sobre todo cuando son pequeños— el cansancio, la falta de atención y conexión entre la pareja, los conflictos permanentes y la poca búsqueda de soluciones.

Pero en realidad el amor no desaparece, simplemente deja de ser motivada dentro del matrimonio y en cualquier momento podría resurgir dirigida hacia alguien más, involucrando así a una tercera persona que solo traerá peores épocas a nuestra vida.

Por eso es importante que no muera el amor por nuestra pareja. Es el motor de la relación y crea una memoria imborrable cada vez que se manifiesta. Es la miel que endulza la relación e incentiva nuestra creatividad al punto de romper la rutina.

El amor es la reacción humana provocada por el estímulo de los sentidos. Por lo tanto, debemos manifestarla con lenguajes de amor, con servicio y, por supuesto, con mucha comunicación.

P. Hugo López