Si de algo estoy claro en la vida es que no existen noviazgos o matrimonios perfectos, pero lo que sí existen son parejas felices y realizadas.

¿Cómo puedo llegar a tener un noviazgo o matrimonio realizado? El principio de ser feliz en una relación está en reconocer primero mis debilidades antes que las debilidades de mi pareja. Cuando pienso que tengo debilidades y mi pareja me acepta tal y como soy, entonces yo también debo aceptar las virtudes y debilidades de mi pareja.

Cuando veo que hay áreas de mi vida que necesitan cambios, pero alguien me tiene paciencia y me ama así, es porque estoy experimentando la ley de la siembra y la cosecha. Entonces, del amor que alguien siembra en mi vida debo sembrar también yo porque debo dar de gracia lo que de gracia estoy recibiendo.

Una pareja es feliz cuando cada uno se entrega. Muchas personas se entregan según lo hace también su pareja, pero todos tenemos capacidad de amar y cuando nos limitamos también nos limitamos del otro lado, pero cuando damos lo que podemos dar estamos sembrando lo mejor para cosechar lo mejor.

En muchas ocasiones, cuando estaba recién casados con mi esposa Vanessa, los dos defendíamos nuestros puntos de vista y nuestras demandas, pero rara vez escuchábamos y atendíamos las necesidades del otro y mientras nos mantuvimos con una actitud de demanda nunca avanzamos y teníamos muchas diferencias.

Llegó el día que entendimos que exigiendo y demandando nunca íbamos a salir adelante en nuestra relación, por eso desde entonces nos hemos propuesto escuchar qué necesita uno del otro y servirnos, atendernos y sembrar. Ahora los dos apoyamos las necesidades del otro y en comunicación nos ponemos de acuerdo para entender qué molesta, qué ofende y qué lástima, pero también qué apoya, qué sirve y qué nos bendice cuando lo hacemos.

Ahora tenemos una relación de atención y servicio. Es increíble cómo en 18 años de casados cada día es más fluida la relación, cada vez nos conocemos más y comunicarnos es más fácil. Comprendemos que en una relación uno tiene el poder de edificar y bendecir la vida de su pareja, pero también puede destruirla y limitarla. Cada uno tiene el corazón de su pareja en su mano, puede acariciar o apretar y lastimar, pero todo lo que haga lo voy a recibir de vuelta.

Quiero terminar mencionando que las parejas más felices se comunican, se comprenden y se perdonan constantemente porque reconocen que son humanos y que tienen debilidades, pero que en una sana relación las cosas que pasan no son ofensas personales, sino son parte de las características de cada persona, así que no podemos señalar porque también tenemos mucho por qué ser señalados.

Espero que Dios los ayude a comunicarse y aceptarse como son y sean felices viviendo una relación conforme a su plan.