Muchas parejas usan palabras que sin darse cuenta convierten sus conversaciones en discusiones interminables, es así que se provocan un gran daño y se separan cada vez más. Hay personas que llevan acumulando malos recuerdos de la vida matrimonial, la rutina y las ocupaciones los desconectaron emocionalmente y lo único que les queda es sobrevivir.

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Por Ramon Mayorga

Quizás usted haya escuchado que la mitad de los matrimonios hoy en día terminan en divorcio, con cónyuges amargamente disgustados y niños confundidos. ¡No deje que esto le suceda! Ya sea que su matrimonio esté pasando por momentos difíciles, que su hogar sea un nido de felicidad o que usted sea soltero y esté pensando en casarse, estos consejos gratuitos le ayudarán en su matrimonio. ¡Provienen directamente de Dios, el Creador del matrimonio! Si usted ha probado muchas alternativas, ¿por qué no le concede a Dios una oportunidad?

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La pérdida de amor en el matrimonio puede suceder por diversas causas: invertir demasiado tiempo en nuestras ocupaciones, la atención diaria hacia nuestros hijos —sobre todo cuando son pequeños— el cansancio, la falta de atención y conexión entre la pareja, los conflictos permanentes y la poca búsqueda de soluciones.

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Desde hace más de 17 años, cuando tomamos la decisión de casarnos, con la que hoy es mi esposa, hicimos nuestros votos en el Altar del Señor y nos juramos amor eterno. 

Todo comenzó muy bien hasta que surgió el primer disgusto, el cual se comenzó a convertir en pequeñas peleas y llegamos a fuertes discusiones, a tal grado que incluso, pensábamos en el divorcio.

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A través del tiempo —y luego de analizar el asunto con nuestra mente humana— en nuestro proceso de restauración matrimonial mi esposa y yo hemos comprendido que el poder sobrenatural de Dios y su infinita misericordia son lo que una pareja necesita para salir adelante a pesar de cualquier situación.

Pero por otro, en los últimos dos años hemos visto el matrimonio desde la perspectiva psicológica. Hemos adquirido muchas herramientas en el Instituto Mejora y hemos continuado formándonos con la ayuda de especialistas del Instituto Gottmann. Esto nos ha demostrado que hay esperanza porque en un 85% de los casos la relación se puede rescatar. ¡Sí se puede!

Nuestra fe se fortalece mucho más en el Señor. Divorciarnos fue como atravesar un desierto, pero luego, al restaurar nuestro hogar, nos dimos cuenta de que todo eso fue parte de nuestro proceso para entender que las parejas pueden superar cualquier situación por difícil que parezca.

Es por esto que el matrimonio es una aventura maravillosa, porque atraviesa por senderos altos y bajos, algo que no puedes predecir y que cada día trae nuevos retos y nuevas sorpresas, pero sobre todo alegrías y la satisfacción de que podemos ser un equipo con nuestra pareja y sobreponernos a cualquier adversidad.

Es una aventura porque la historia se escribe día a día, es una página en blanco que debemos escribir y dibujar y cada trazo puede ser tan hermoso y especial como lo dispongamos en nuestro corazón.

Cuando hicimos los votos en el altar dijimos “sí” en la abundancia como en la escasez, en la salud como en la enfermedad, y hoy en día el amor y el compromiso nos han permitido seguir juntos a pesar de todo lo que hayamos pasado. Sentimos el firme propósito de invertir en nuestro matrimonio.

Por eso quiero invitarte a que permitas que Dios sea el centro de tu matrimonio e inviertas tiempo, energía y recursos en mejorar cada día para ser esa persona que tu pareja necesita y cumplir con el plan de Dios para tus generaciones.

Si de algo estoy claro en la vida es que no existen noviazgos o matrimonios perfectos, pero lo que sí existen son parejas felices y realizadas.

¿Cómo puedo llegar a tener un noviazgo o matrimonio realizado? El principio de ser feliz en una relación está en reconocer primero mis debilidades antes que las debilidades de mi pareja. Cuando pienso que tengo debilidades y mi pareja me acepta tal y como soy, entonces yo también debo aceptar las virtudes y debilidades de mi pareja.

Cuando veo que hay áreas de mi vida que necesitan cambios, pero alguien me tiene paciencia y me ama así, es porque estoy experimentando la ley de la siembra y la cosecha. Entonces, del amor que alguien siembra en mi vida debo sembrar también yo porque debo dar de gracia lo que de gracia estoy recibiendo.

Una pareja es feliz cuando cada uno se entrega. Muchas personas se entregan según lo hace también su pareja, pero todos tenemos capacidad de amar y cuando nos limitamos también nos limitamos del otro lado, pero cuando damos lo que podemos dar estamos sembrando lo mejor para cosechar lo mejor.

En muchas ocasiones, cuando estaba recién casados con mi esposa Vanessa, los dos defendíamos nuestros puntos de vista y nuestras demandas, pero rara vez escuchábamos y atendíamos las necesidades del otro y mientras nos mantuvimos con una actitud de demanda nunca avanzamos y teníamos muchas diferencias.

Llegó el día que entendimos que exigiendo y demandando nunca íbamos a salir adelante en nuestra relación, por eso desde entonces nos hemos propuesto escuchar qué necesita uno del otro y servirnos, atendernos y sembrar. Ahora los dos apoyamos las necesidades del otro y en comunicación nos ponemos de acuerdo para entender qué molesta, qué ofende y qué lástima, pero también qué apoya, qué sirve y qué nos bendice cuando lo hacemos.

Ahora tenemos una relación de atención y servicio. Es increíble cómo en 18 años de casados cada día es más fluida la relación, cada vez nos conocemos más y comunicarnos es más fácil. Comprendemos que en una relación uno tiene el poder de edificar y bendecir la vida de su pareja, pero también puede destruirla y limitarla. Cada uno tiene el corazón de su pareja en su mano, puede acariciar o apretar y lastimar, pero todo lo que haga lo voy a recibir de vuelta.

Quiero terminar mencionando que las parejas más felices se comunican, se comprenden y se perdonan constantemente porque reconocen que son humanos y que tienen debilidades, pero que en una sana relación las cosas que pasan no son ofensas personales, sino son parte de las características de cada persona, así que no podemos señalar porque también tenemos mucho por qué ser señalados.

Espero que Dios los ayude a comunicarse y aceptarse como son y sean felices viviendo una relación conforme a su plan.

Cada noviembre recuerdo el sí, acepto y el sí, prometo que le dije a una mujer que creyó en mí antes de ser lo que hoy soy y tener lo que ahora tengo. 

Con ella inician las historias de amor, porque es la palabra que usamos para corresponder a una propuesta ¡sí, acepto! ¡sí, quiero!

Sí, es una palabra de dos letras que usamos miles de veces, cuando queremos algo, cuando nos ofrecen algo o simplemente cuando aceptamos algo. Es tan fácil y tan corta de expresar, pero detrás de ella hay historias de compromiso, de sacrificio y con un gran significado al que me quiero referir.

El sí (con tilde) en el lenguaje del amor es estar dispuesto a darlo todo, sin reservas, sin condiciones, sin agendas ocultas, porque cuando hay reservas es un sí débil o falso. El sí en una pareja  es una promesa que se puede cumplir día a día, cuando nace en el espacio del  corazón donde esta la capacidad que todos tenemos de amar.

La pregunta es ¿qué valor tiene esa corta palabra para cada persona? No se trata solo de pronunciarla sino de demostrar el valor que le das a tus palabras, de las acciones que respaldan algo tan corto, pero tan valioso.

¿Por qué puede cambiar una vida? Porque al prometer amar a una persona a través de llevarla al altar ese sí se transforma en compromiso, significa que serás único (a), te da pertenencia, te posiciona en el corazón, te da exclusividad y también motiva a la otra persona a hacer lo mismo.

Un sí es el inicio de una aventura con alguien a quien conoces, pero no por completo, trae consigo un riesgo que te lleva desarrollar esa capacidad de amar que todos tenemos y te anima a creer que sí va a funcionar, así es como el amor crece y las palpitaciones se regulan después de declarar tus sentimientos por medio de esa propuesta para iniciar un noviazgo o un matrimonio.

No podemos negar que el amor nos eleva las palpitaciones a una velocidad incontrolable, pero el sí es mágico porque no solo permite que el corazón se regule sino también nos llena de alegría, de optimismo, de fuerzas para mejorar el futuro. El recuerdo del lugar donde haces esas preguntas tan importantes siempre te va a dibujar una sonrisa que te llevará a revivir tu recorrido para llegar al altar, los preparativos y tus nervios.

Claro, hay que tener en cuenta que tu sí podría cambiar si no sabes cuidar la fuerza que te llevó a expresarlo, el amor. La propuesta es para toda la vida, pero es necesario que dimensiones que solo se sostiene con el amor.

Muchas parejas usan palabras que sin darse cuenta convierten sus conversaciones en discusiones interminables, es así que se provocan un gran daño y se separan cada vez más. Hay personas que llevan acumulando malos recuerdos de la vida matrimonial, la rutina y las ocupaciones los desconectaron emocionalmente y lo único que les queda es sobrevivir.

Por eso queremos invitarte a vivir Live&love, una experiencia creada especialmente para quienes desean vivir una mejor vida matrimonial. Descubrirás herramientas efectivas que harán de tu comunicación una fortaleza y descubrirás el valor de ser el mejor amigo de tu pareja.

Además, conocerás las fortalezas de tu personalidad en el matrimonio como la sexualidad no podría faltar, serás atendidos por orientadores profesionales en este tema. Nuestra próxima experiencia será el 10 y 11 de noviembre el Hotel Solei Antigua Guatemala.

Comunicación

La comunicación es uno de los pilares más importantes en toda relación. Hacemos un replanteamiento al eliminar los «jinetes del Apocalipsis» de la comunicación, lo que permite conversaciones claras sustentadas por el respeto y la valoración, con el objetivo de lograr acuerdos.

Amistad

Una de las primeras y grandes virtudes de los seres humanos es aprender a hacer amigos. Por eso, la amistad en el matrimonio no se debe perder. Sin embargo, nos hemos dado cuenta de que dejamos abandonada la amistad desde el día que nos casamos y perdemos un pilar fundamental para la pareja. El sentido de amistad procura la fidelidad, la comprensión, la tolerancia, el bien común, la resiliencia y la adaptabilidad en las diferentes épocas o estaciones que el matrimonio vive.

Amor

El amor es la fuerza más grande que poseemos, sin embargo, esa fuerza puede disminuir o desaparecer cuando es sometida a conflictos, malos recuerdos, malas experiencias y no se busca el consejo o las vivencias que ayuden a superar las situaciones. El amor puede recuperarse, pero hay que darle un respiro o, mejor dicho, un cuidado intensivo al corazón; debemos cerrar capítulos, administrar emociones y aplicar la mejor medicina: el perdón. Para más información escribe a liveandlove@casadedios.org (cupo limitado).